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sábado, 2 de mayo de 2009

Crónica de una Muerte Anunciada

Sobre las 4 de la madrugada del 26 de abril del 2009, víspera de la quinta marcha piquetera, veo que se conecta una amiga de Gualeguaychú en el MSN. Sorpresa mayúscula al ver que me escribe muy alterada diciéndome: -“Es terrible, me acabo de enterar de que murió una persona en el corte de Arroyo Verde”- Quedé inmóvil por unos segundos, hasta que le pregunté: -¿Estás segura de lo que me dices?- Y lamentablemente me confirmó que sí, que un motociclista se había llevado puesto el acoplado que está en el piquete.

No me pude dormir; comencé a buscar la noticia en Internet pero lamentablemente no había nada, sintonicé las radios de Gualeguaychú y ninguna informaba del incidente. Aproximadamente a la 6:00 am confirmé con gente de Fray Bentos que la información lamentablemente era correcta: Walter Maulucci, argentino de 32 años de edad, realizó los trámites en migraciones a la 1:30 am, partió con su moto rumbo a Gualeguaychú y murió al impactar contra un acoplado colocado en la ruta 136 en Arroyo Verde.

Quedé perplejo, se repetía la barbarie; una muerte cruel por culpa de un grupo de inadaptados que creen que el fin justifica los medios, una suerte de ruleta rusa con todas las balas puestas. Todos sabíamos que se volvería a repetir tarde o temprano otra tragedia piquetera. Esperé desvelado a que Radio Máxima dejara de emitir música.

Sobre las 9:00 am abrieron la audición mencionando que había ocurrido un incidente en el corte de Arroyo Verde y que un motociclista había muerto, la ilusión que tenía de que se suspendiera la marcha por respeto a tal trágico incidente se desvanecía: con las manos manchadas de sangre, el domingo continuó como si nada, realizaron la marcha contra Botnia y fracasaron rotundamente con la asistencia esperada; aunque la candidata a la vicepresidencia de Uruguay, Delia Villalba, y alguno de sus paladines, Gonzalo Abella y Pablo Antoria entre otros, concurrieron “en defensa de la vida”, pero ninguno tuvo la dignidad de nombrar el tema.

Dejé que pasara una semana para acomodar los átomos después de este cruel episodio que no logro terminar de comprender, luego de haber recabado todos los actos violentos y haber asistido horrorizado a la cadena de disparates emitidos por este grupo de irracionales e irresponsables, no me queda más que respetar mis convicciones denunciando a estos fantoches. No fui ni seré cómplice silenciando lo que pienso.

La metodología de los mal llamados “ambientalistas” no hace más que dejar mal parados a organismos serios que existen en el mundo en defensa del medio ambiente y la vida; sin generar pérdidas de estas.

Llevo años recopilando información sobre este maldito conflicto, volví a hojear su disparatario, muchas cosas ya las había olvidado, volví a molestarme, a indignarme y amargarme; releer sus dichos solo genera esos sentimientos, más si pienso en la impunidad que les brinda el gobierno argentino, se les fue de las manos el control de estos “sin escrúpulos”.

Realicemos una triste cronología de los actos vandálicos de la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú, esta que ellos denominan “pacífica” y con resoluciones horizontales. Pena, simplemente siento pena.

Escraches a quienes piensan diferente, pintadas a sus casas, amenazas telefónicas, cruzaremos a tirar a martillazos la chimenea, ofrecimientos de derribar la misma chocándola con una avioneta, envenenamiento de los plantines de eucaliptos, gente dispuesta a inmolarse, huelga de hambre seca en el corte, comparaciones de la lucha de Vietnam con la de Gualeguaychú, copamiento del consulado uruguayo en Entre Ríos, violencia en la prefectura, ingreso ilegal a aguas territoriales uruguayas, provocaciones en suelo uruguayo, chistes de mal gusto, un enano corriendo con dinamita de utilería frente a la planta de BOTNIA, declaraciones de políticos; salvo ir a la guerra realizaremos todo, comparar a los piqueteros con la lucha de Gandhi, colocaremos explosivos en los troncos para volar la planta, alambres, palos y objetos en la ruta que lastimaron a muchos que transitaban sobre ella, oraciones eclesiásticas apoyando desde el cielo a su causa".

http://www.online.com.uy/plantas/bitacora.htm

Luego de este collar de perlas, luego de este hermoso peregrinar de los iluminados defensores de la vida, -según ellos con medidas pacíficas-, nos detenemos en el camino a darles la cocarda a la vergüenza humana, aplaudimos de pie la falta de respeto al prójimo, les regalamos a este muerto. No solo se lo merecen: trabajaron para eso.

Walter Maulucci yace muerto, la vida para él terminó por culpa de un montón de locos sueltos apadrinados por el gobierno y la justicia argentina, financiados, cobijados y apoyados, como se pudo ver en la 5° Marcha del abrazo al río Uruguay.

La locura no hace más que ver la realidad desvirtuada, por eso deben ser tratados clínicamente, en esta semana transcurrida nos encontramos con los disparates más grandes, la realidad supera la imaginación. Hace tiempo escribía un artículo titulado: “La imaginación de Walt Disney era un poroto" al lado de la imaginación de los piqueteros debo decirles que cada día que pasa lo confirman con creces.

Todos se contradicen, todos se sacan el lazo con la pezuña, nadie tiene la honestidad suficiente para asumir la responsabilidad, “en ese momento la ruta estaba liberada, en ese momento no había nadie, no sabemos de quien es la zorra, no había señalización, si la había, gendarmería le avisó, él debía saber que existía el corte, había mucha niebla, le gritamos cuando lo vimos pasar a alta velocidad, hay ocasiones en que no hay nadie en el campamento, fue un accidente de la que la asamblea es ajena”

No hay marcas de frenadas de la moto en la ruta, algunas preguntas: ¿quién es el propietario de la zorra? ¿Nadie se anima a ponerle el cascabel al gato?

Nadie acepta la culpa. Los racionales pensamos que son responsables quienes cortan la ruta junto a los cómplices de turno, todo es culpa de los demás, irónicamente parece que la A.C.A.G. seguramente demandará al muerto por abollarle el acoplado, la sinrazón campea en Arroyo Verde y la justicia descansa con la venda en sus ojos.

Pero debemos recordar, -del latín recordis, volver a pasar por el corazón-, es el segundo accidente fatal relacionado con los cortes a los puentes internacionales que unen Uruguay y Argentina, el anterior se produjo en la ciudad argentina de Colón (frente a Paysandú), cuando a causa de la aglomeración de vehículos producida por el corte, un auto uruguayo embistió y mató a una niña argentina de solo cuatro años. Agustina Mengual escapó momentáneamente al control de sus padres luego de estar varados en la ruta 135 tras una prolongada espera por culpa del corte de ruta.

Los descargos de los piqueteros fueron similares: “fue un accidente, nosotros no tuvimos nada que ver”, responsabilizaron a la madre por no cuidar a su niña, eriza la piel escuchar la falta de respeto y cariño a la vida y ver su cobardía al no asumir la responsabilidad por sus actos. El pasado los condena, más tarde o más temprano los racionales lograremos que estos mal nacidos terminen con sus andanzas, deben ponerse los pantalones los responsables de que el orden impere en la Argentina, de lo contrario seguirán siendo controladas y coartadas las voluntades de quienes no queremos que existan estos actos violentos. Existe una justicia paralela en Arroyo Verde; es una isla.

Por eso hoy con sumo dolor debemos recordar; por los muertos, por el respeto a sus familias, para que no vuelva a repetirse esta escalada de desenfreno que provocan estos autodenominados salvadores de la vida, que solo causan la muerte y que seguirán vestidos de payasos haciendo llorar de risa solo a unos pocos que pintan sus caras eludiendo la responsabilidad.

Llego el momento de recuperar la dignidad.

viernes, 1 de mayo de 2009

El inocente acoplado y su conductor

Se les viene la noche!!!

“de acá salió con una marcha normal, y lo que dicen en los medios de prensa de Gualeguaychú es mentira. En el puente no había un alma, nadie, y luego la carretera es bastante oscura, y con niebla es imposible afirmar si el hombre iba a alta velocidad. De acá salió bien y sin ninguna clase de problemas, a la madrugada nos enteramos que había muerto Ahora van a culpar al muerto de todo lo sucedido”

No hay marcas de cubiertas en la ruta de frenadas, lo que demuestra que se encontró de golpe con el acoplado.

Este joven que, aparentemente cruzaba a menudo al Uruguay, no pudo ver el acoplado al que ni siquiera la ponen una luz y como está en un lugar bajo, cerca del Arroyo Verde, se acumula la niebla ahí.

Se dice que en el corte no había nadie.

Gendarmería fue la que intervino en primera instancia por eso queda fuera de la investigación por estar involucrada.

Se dice que el juez se fue al corte cuando aclaro.

Los referentes piqueteros no quieren ni hablar del tema, pero en voz baja se escucha decir que esto es una puñalada en el medio del pecho al piquete de Arroyo Verde.

Se teme mucho a la resolución de la justicia, que podría solicitar se retiren todos los objetos del corte para evitar nuevos accidentes.

También se puede adelantar que estaría confirmado que el acoplado no contaba con señalización de balizas ni iluminación, como que por estas horas se trata de conocer quién es el propietario, dado que carece de dominio colocado. Asimismo, si bien hay quienes manifiestan que el mismo se encontraba ubicado de forma paralela a la banquina, numerosos testigos aseguran que el acoplado siempre permaneció atravesado transversalmente sobre la ruta, inclusive el día de la tragedia.

No podemos saber de quién son las cosas que están acá; ni el acoplado ni los armazones de colectivos que están desde hace más de dos años.

Creo que la justicia debería preguntarle a Alfredo de Angeli o a Juan Ferrari, quizás ellos le puedan dar información de quien es el acoplado.

El inocente acoplado y su conductor

14.10.2006
© A las 13:58, Alfredo De Angeli encendió el viejo tractor y comenzó a tirar el acoplado de 13 metros. Muchos se subieron; hombres, niños, mujeres. Llevaban banderas y cantaban. A paso casi de hombre, el vehículo quedó atravesado en el kilómetro 28, sobre el Arroyo Verde. Hubo gritos de “Gualeguaychú no va a aflojar” y se agitaron banderas entrerrianas, argentinas, carteles, “no a las papeleras”, “fuera Ence y Botnia”. Cinco minutos después, el corte era ya una
realidad. Los presentes, unos 500 a esa hora, cantaron el Himno Nacional.
El Día de Gualeguaychú

15.06.08
© — ¿La técnica de los cortes de ruta es previa a Botnia?
—Sí, de mucho antes. Yo había estado preso por cortar rutas en 2000, 2001 y 2002. Los muchachos iban un día y después se iban a la casa. Y le digo a Juan Ferrari, mi compañero, que tiene campos ahí al lado, vamos, porque los apicultores van a tener problemas. Habíamos votado por asamblea hacer el corte de ruta en Arroyo verde, nos fuimos y casi todo el pueblo nos siguió. Atravesamos un acoplado. Estuvimos todo ese día y esa noche. Y empezó a venir gente y gente. Y bueno, ahí empezamos a liderar. Siempre el tractor que cortaba la ruta lo manejaba yo.
Diario Perfil

03.04.08
© Titular de la Federación Agraria de Entre Ríos, jamás dejó el tractor. Su cara quemada y las manos enormes y toscas dan cuenta de ello. Sus posturas firmes son conocidas en la Asamblea Ambiental, donde apoya el corte de puentes al Uruguay. Arriba de su tractor y tirando de un acoplado, fue De Angeli el encargado de cerrar la "tranquera" de Arroyo Verde en el inicio de los dos bloqueos más largos, en febrero y noviembre de 2006.
Clarin

21.11.2006
Un nuevo corte bloquea desde ayer a las 2 de la tarde la ruta internacional 136, a la altura del km 28, en Arroyo Verde. A esa hora, frente a unas 400 personas, Alfredo de Angeli puso en marcha una vez más su tractor y cerró el paso con un acoplado, sobre el pequeño puente.
20.11.2006
A las 13.57hs. entro en vigencia el corte en el km. 28 de la ruta Internacional 136. Con el tradicional tractor de la Federación Agraria, conducido por Alfredo Deangeli, se produjo el corte de ruta. Como siempre LT41 informo en directo el momento preciso en que se llevó adelante la medida.
Radio LT 41


16.10.2006
A las 18,05 de ayer domingo Alfredo De Angeli puso en marcha el tractor atravesado sobre la Ruta Internacional 136. Fue el momento en que comenzaba el corrimiento de los vecinos al costado de la calzada. Se había cumplido con lo votado en el Teatro Gualeguaychú: permanecer sobre la ruta desde el viernes a las 14 y hasta el domingo a las 18.
Riel FM

14.10.2006
Casi inmediatamente, unas 600 personas, con banderas argentinas, algunas uruguayas y un cartel con la leyenda "Si vive Botnia, Gualeguaychú muere", comenzaron a avanzar hacia el kilómetro 28 de dicha ruta, acompañando al tractor, que conducido por el asambleísta Alfredo De Angelis, arrastraba la chata que instalaría el nuevo bloqueo.
El País Digital

miércoles, 29 de abril de 2009

Muerte en el piquete

Walter Alejandro Maulucci, argentino, 33 años, ya no podrá explicar qué fue lo que pasó. No podrá porque está muerto. Se estrelló en una madrugada de niebla, en las vecindades de Gualeguaychú, cuando conduciendo su moto, su sencilla y humilde moto, fue a parar contra un acoplado colocado por el piquete de los autodenominados “ambientalistas” de Gualeguaychú.



Ahora sabemos que, por lo menos, hay una muerte. Botnia, por el momento, no mató a nadie, no hay manera de demostrar en un año y medio largo de explotación de planta de pasta de celulosa de Fray Bentos que la actividad industrial de esa empresa haya provocado perjuicios, ya no digamos a los seres humanos, sino ni siquiera al propio Río Uruguay.

Sin embargo, en un estado de alucinación colectiva millares de pobladores de Gualeguaychú siguen pensando que es factible no solamente obligar a la República Oriental del Uruguay a que desmonte y liquide la planta que hace un año y medio está funcionando, sino que incluso es posible constituirse en una policía autónoma, en una fuerza fronteriza, en una gendarmería dentro del Estado manejada por el vecindario.

Gualeguaychú es hoy el nombre de un disparate de características épicas. El gobierno central de la República Argentina -ya sea cuando era su titular Néstor Kirchner, como ahora, con Cristina Fernández de Kirchner- mira a otro lado, le da la espalda a Gualeguaychú. En el fantasioso argumento jurídico del ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Aníbal Fernández, el Gobierno no está de acuerdo con el piquete, pero tampoco está de acuerdo en hacer algo que pueda molestar al pueblo. O sea que si el pueblo de Gualeguaychú quiere seguir ejerciendo un poder autónomo, que lo habilita a bloquear la frontera internacional, la Casa Rosada nada tiene que decir y menos tiene que decir la sede real del poder político, la residencia de Olivos.

Pero ya hay un muerto. El muerto es el producto de un disparate, producto de una frontera cerrada, de un camino bloqueado, de un piquete ilegal y que ya carece de toda legitimidad. Y lo que es más grave: es una muerte que no le sirve a nadie, que no sirve a ningún propósito, y que solamente provoca duelo y tragedia en la familia de Maulucci, un hombre joven de 33 años, cuya vida fue interrumpida por una carretera bloqueada.

El cinismo y la hipocresía de los asambleístas autodenominados “ambientalistas” de Gualeguaychú no tiene fronteras. Alegan que esto que ha sucedido en la ruta 135 es el producto de un Estado ausente ante el reclamo de la gente.

¿Qué quisieran que se hiciera? ¿Qué las Fuerzas Armadas argentinas invadieran Uruguay? ¿Qué pretendían, que la Gendarmería, la Prefectura o tropas del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea hicieran un muro al estilo del que separó Berlín durante tantas décadas?

Claro que está ausente el Estado. Está ausente el Gobierno porque no quiere pagar un solo costo político y porque es producto de su propia encerrona. Gualeguaychú en estado de alucinación es el nombre de un gran disparate nacional, ahora, encima, manchado de sangre. Botnia, de momento, no mató a nadie. El único muerto, murió al estrellarse contra un piquete.

Cortesía: Pepe Eliaschev