domingo, 17 de julio de 2016

Controles y monitoreos

Pero veamos que hace Uruguay

Monitoreo de la calidad ambiental - Fray Bentos y el entorno
Consulta de valores de variables. La consulta de las variables medidas por las instituciones se puede realizar por rango de fechas, matrices y lugar de la toma de la muestra. Ubíquese sobre cada punto del mapa para obtener una descripción del lugar.

Portal DINAMA datos en tiempo real

Puntos de control DINAMA 

Puntos de control DINAMA - LATU - UPM

Puntos de Monitoreo que realiza el Comité Científico en el Río Uruguay

Control y Monitoreo UPM

Esta Comisión fue creada en el año 2007, a través de la Resolución Ministerial 113/2007) con el objetivo de dar seguimiento al desempeño ambiental de la planta de producción de pasta de celulosa blanqueada, terminal portuaria y zona franca UPM (ex Botnia) ubicada en el departamento de Río Negro.

La misma es convocada y presidida por el MVOTMA e integrada por otros organismos del Estado y actores de la comunidad local.

En Resumen
La única y verdadera solución es el control y monitoreo, cosa que Uruguay hace desde siempre, se realizaron estudios de línea de base entre los años 2005 - 2007, antes de que BOTNIA pusiera su primer ladrillo, y así poder evaluar la existencia o no del impacto ambiental. No fue por los reclamos piqueteros que Uruguay controla, controlamos porque somos los más interesados en proteger la calidad de vida de nuestra gente así como la de nuestros vecinos.

salute!!!

Tercer Planta de Celulosa

sábado, 16 de julio de 2016

Argentina y Brasil mirarán de afuera.

Argentina y Brasil mirarán por televisión la definición de la tercera planta de celulosa que se instale en Uruguay. Esa fue la impresión que dejó ayer el presidente Tabaré Vázquez al ser consultado por El País si la localización de la nueva planta de celulosa implica tener que hacer consultas a los países limítrofes. Vázquez dijo que “no está previsto”, dado que la planta se instalará “en el corazón del país lo suficientemente alejada de cualquiera de las dos fronteras”.

De hecho, el presidente dijo que se descartó hacerla sobre el río Uruguay y sobre la Laguna Merín, ambos cauces que tienen el caudal de agua necesaria para una planta de celulosa, pero que son fronterizos. “Nosotros no le vamos a pedir cuentas a Brasil de lo que haga en su territorio, salvo aquello que esté colindando, y no le vamos a pedir cuentas a Argentina sobre lo que haga o deje de hacer dentro de su territorio.

Esto es en el Uruguay profundo y es el país soberano el que decide la instalación de este emprendimiento, por lo que si ambos países quieren tener referencia de lo que vamos a hacer, en estas conferencias de prensa se harán todas las referencias posibles y podrán tomar nota”, añadió.

Tercer Planta de Celulosa


UPM CONSIDERA ALTERNATIVAS PARA SU CRECIMIENTO A LARGO PLAZO EN URUGUAY
La infraestructura logística el principal desafío para el futuro


(UPM, Montevideo, 13 de Julio de 2016, 17:30 GMT -3.00)

UPM iniciará conversaciones con el gobierno de Uruguay sobre el desarrollo de la infraestructura logística. Las conversaciones incluirán el ferrocarril, rutas y caminos, que son actualmente el principal desafío en el interior profundo del país para la instalación de operaciones industriales de gran escala, conectada a un puerto con profundidad adecuada.

“Uruguay podría albergar una tercera planta de celulosa de tecnología de vanguardia y con probado desempeño ambiental, si se adecuara la infraestructura logística que permita el desarrollo de emprendimientos de gran escala orientados a la exportación. Si éstos desafíos pueden ser resueltos en los próximos años, Uruguay podría ser una alternativa competitiva para atender las oportunidades del mercado de la celulosa de UPM en la década del 2020”, dijo Jaakko Sarantola, vicepresidente senior, Desarrollo de negocios en Uruguay.

UPM estima que el firme crecimiento de la demanda de fibras de celulosa continuará en el largo plazo. Se espera que hacia el final de la década del 2020, la demanda global de celulosa kraft blanqueada aumente aproximadamente unos 20 millones de toneladas. En los últimos 15 años, se ha cerrado capacidad equivalente a 24 millones de toneladas. UPM espera que estas reducciones continúen a un ritmo similar, creándose oportunidades para el desarrollo de nuevos proyectos competitivos.

"En un corto período de tiempo, Uruguay ha creado las condiciones necesarias y desarrollado exitosamente la industria de la celulosa en un negocio de exportación, que ha generado impactos positivos al país en muchos aspectos. UPM ha sido parte de ese desarrollo desde hace 25 años. Hemos aumentado consistentemente nuestra base forestal y estamos preparados para abastecer de madera a una tercera planta de celulosa en el país.

“Además, hemos desarrollado competencias tanto en el área de plantaciones y operaciones industriales, así como también en materia ambiental y responsabilidad social. Nuestras operaciones en Uruguay continúan siendo líderes en términos de desempeño ambiental y sostenibilidad. Estos temas continuarán siendo el foco y compromiso principal de UPM en todas sus operaciones a futuro”.

"Evaluamos alternativas de crecimiento en diferentes partes del mundo. Esta posibilidad en Uruguay está en línea con nuestra estrategia de crecimiento de múltiples tipos de fibras. UPM es una de las pocas empresas en el mercado de la celulosa que suministra tanto celulosa de fibra corta como larga, para varios segmentos de clientes. La capacidad futura, sumada a la actual capacidad de producción de las cuatro modernas plantas de celulosa de UPM, podría atender el aumento de la demanda tanto industrial como del consumidor final fundamentalmente en papel tisú, de embalaje, cartulinas y papeles especiales”, comentó Sarantola.

lunes, 30 de mayo de 2016

Agenda de acciones

Botnia-UPM: Monitorearán el aire en la zona de Gualeguaychú 

– En el Ministerio de Medio Ambiente de la Nación, se realizarán este jueves dos reuniones de la que participarán la Municipalidad de Gualeguaychú, la Asamblea Ciudadana Ambiental, la Secretaría de Ambiente de Entre Ríos, la UNER, la CARU y científicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica, para avanzar en planes de trabajo conjunto y el monitoreo de la calidad del aire en la ciudad, informó a APFDigital el senador por ese departamento, Nicolás Mattiauda.

Según adelantó el legislador en un parte de prensa enviado a esta Agencia, la primera reunión está programada para las 11 de la mañana y tiene como objetivo “establecer una agenda de acciones en común entre Gualeguaychú, la CARU y el Ministerio de Ambiente de la Nación, en el marco de lo conversado el 13 de mayo cuando el titular de la cartera, Sergio Bergman, estuvo en la ciudad”.

Se confirmó la presencia en el encuentro del viceintendente Jorge Maradey y la directora de Medio Ambiente Susana Villamonte, por la Municipalidad; del doctor Carlos Augusto Goldaracena y otros dos integrantes de la Asamblea Ambiental; un representante de la Secretaría de Ambiente de Entre Ríos, y el flamante presidente de la delegación de Argentina en la CARU, Mauro Vazón.

La segunda reunión está programada a las 12:15 y a los mencionados anteriormente se les sumarán el rector de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), Jorge Gerard, la decana de la Facultad de Bromatología de Gualeguaychú, Bertha Baldi Coronel, y científicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

En ese encuentro “se avanzará en las pautas y acciones conjuntas para el monitoreo de la calidad del aire en la zona de Gualeguaychú, y en ese sentido se analizaría reubicar en otra zona de la ciudad a la estación instalada en el balneario Ñandubaysal”, indica el parte de prensa del legislador. (APFDigital)




domingo, 29 de mayo de 2016

Tómate tu Tiempo

¡¡¡Recién ahora van a monitorear!!!

AIM  Entre Rios  -  ARGENTINA - 28 mayo 2016
Botnia: la asamblea de Gualeguaychú coordinó con nación acciones para el monitoreo
Asambleístas de Gualeguaychú junto a funcionarios provinciales y de la Universidad Nacional de Entre Ríos (Uner) se reunieron este jueves con autoridades y técnicos del ministerio de Ambiente de la nación para coordinar acciones con vistas al monitoreo del río Uruguay y los efectos contaminantes de la pastera UPM (ex Botnia). “Lo que se obtenga de los estudios técnicos, en manos del gobierno nacional, puede ser un arma, un aval, para el planteo que pueda hacerse al gobierno uruguayo”, dijo a AIM el integrante de la asamblea, Juan Veronessi.

En primer término, los asambleístas tomaron su primer contacto oficial con el nuevo presidente de la delegación argentina de la Comisión Administradora del Río Uruguay (Caru): “nos explicó el objetivo de su tarea, derivada de las ordenes del gobierno y se habló de afinar el tratamiento de los estudios que se hacen y del monitoreo para tener los datos exactos de lo que produce Botnia”, explicó Veronessi.

Luego, hubo otra reunión en la que se habló de posibles estudios a llevar adelante para el cuidado del río Uruguay “ya decidido y acordado con el gobierno uruguayo”.

Asimismo, se trató el tema de la instalación de medidores para el control del aire “que se ha prometido muchas veces a toda esta región”, dijo el asambleísta que indicó que se pusieron en claro “los datos de los que están en este momento funcionando y se consideró qué hacer con dos sistemas de control que ya fueron enviados por el gobierno nacional al provincial. Esas dos estaciones de medición están a prueba en este momento y se verá en qué lugar deberán instalarse según las funciones que cada una de ellos cumple”.

De los encuentros participaron además de los integrantes -incluidos científicos- de la asamblea ambiental, funcionarios de Bromatología de Gualeguaychú, el rector de la Universidad Nacional de Entre Ríos (Uner), Jorge Gerard, representantes del ministerio de Ambiente de la Provincia, funcionarios del ministerio de Ambiente de nación e integrantes de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea).

“Desde el punto de vista técnico hay que considerar varios ajustes en la tecnología para que cumpla el objetivo fundamental que es el control del río y sobre el propio funcionamiento de Botnia”, sostuvo Veronessi que evaluó que “depende de lo que se obtenga de los estudios técnicos, que se pueda llegar a demostrar el grado de contaminación de Botnia, en manos del gobierno nacional  puede ser un arma, un aval, para el plante”o que pueda hacerse al gobierno uruguayo”.

Finalmente, consideró “una gran satisfacción que el ministerio haya destinado, con sus técnicos, un día para el tratamiento de estos temas, porque implica una preocupación tanto respecto de la contaminación en general como de la contaminación de Botnia”.

Fuente: AIM 

Ya era hora



La información disponible no debe continuar siendo tratada como si ella fuera una suerte de secreto de Estado. Sería, además, traicionar la voluntad de mantener una relación fraterna normal con la vecina Uruguay, expresada personalmente en el país hermano por Mauricio Macri, y mantener las torpes rispideces que caracterizaron a la gestión externa de los gobiernos kirchneristas. "Uruguay no se opone a que se haga pública la información ambiental disponible. En rigor, las trabas han estado siempre de nuestro lado y ya es hora de que ellas desaparezcan."

Es imprescindible fomentar la transparencia y conducir el diálogo bilateral desde la sinceridad y no desde manipulaciones arbitrarias de la información relevante.

Fuente: La Nación

domingo, 8 de mayo de 2016

12° Proclama de la ACAG

PROCLAMA
Año tras año nos convocamos en este lugar emblemático de la lucha por el medio ambiente.
Siempre recordamos aquel 30 de abril de 2005 cuando nos dimos el histórico abrazo entre argentinos y uruguayos, sellando de esa manera, nuestro compromiso de defender el Río Uruguay contra cualquier tipo de contaminación.

Con la misma fuerza, venimos a gritar: ¡¡¡¡¡ BASTA de mentiras !!!!!!

- Que Finlandia no se muestre más al mundo, como el numero uno en cuidado del ambiente. Cuida su país y aquí nos deja su basura.
- Que Tabaré Vázquez recuerde sus dichos en Mina de Corrales, “no vamos a permitir que las Industrias sucias del norte vengan a arruinar nuestra hermosa región”. 
- Que no se olvide la Causa Nacional del ex Presidente Néstor Kirchner y el compromiso de apoyar la lucha de Gualeguaychú por la defensa del ambiente. 
- Que no se olviden las palabras del Canciller Timerman “si Botnia contamina la cerramos”, y luego declaró por cadena nacional “hemos demostrado la contaminación de Botnia”. 
- Que nuestro Presidente Macri defina claramente que política aplicará en este conflicto. No solo la salud, de una vasta región de de la Argentina está en juego, si no también nuestra soberanía nacional. 
- Que no nos muestren un monitoreo acordado en beneficio del poder económico de BOTNIA UPM. 

Como el acuerdo Mújica y Cristina Kirchner.

Reclamamos como lo dispuso el fallo del 2010 de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que se haga el control y monitoreo “constante”, permanente, de la planta de Botnia, que hoy no se está realizando ni de lo cual el pueblo tiene información.

Para eso deberá exigirse a la CARU un papel activo como lo señaló la Corte Internacional. De persistir la negativa a colaborar de la República Oriental del Uruguay -como hasta ahora ha ocurrido, frustrando la investigación que lleva adelante el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay-, el Estado nacional deberá activar los mecanismos de conflicto, que autoriza el Protocolo de San Luís ante la falta de cooperación de ese país, lo que hasta ahora nunca se ha promovido ni se ha reclamado. 

Esta región clama JUSTICIA, todos saben las toneladas de contaminantes que emite la Empresa, nadie puede ignorarlo, pero lo peor, es que el agua, la tierra, el aire y los seres vivos de esta región ya lo estamos sufriendo.

Que los gobiernos no le digan más al pueblo que hay que demostrar que Botnia UPM contamina, esto ya lo han demostrado prestigiosos equipos de científicos y hasta el propio Director de la Dirección Nacional de Medioambiente de Uruguay, Alejandro Nario, reconoce públicamente que el Fósforo es el “principal” contaminante que se vierte al Río Uruguay.

La lucha continuará, mientras Botnia UPM siga funcionando en nuestra costa, esta Empresa “ilegal y contaminante”, nunca contará con la licencia social, y lucharemos siempre junto a todas las Asambleas ambientalistas, contra todo tipo de contaminación: decimos junto a ellas “No al Fracking”, “No a los agrotóxicos”, “No a las minas a cielo abierto” y a todo tipo de emprendimiento que altere nuestro ecosistema, perjudicando la Salud de los Pueblos. Tenemos el derecho a vivir en un ambiente sano.

Por ello, exigimos: Energía y celeridad en el reclamo. El funcionamiento pleno de la CARU. 

La puesta en marcha del Comité Científico Bilateral. Llevamos años respirando gases tóxicos y SEGUIMOS ESPERANDO LOS SENSORES DE CALIDAD DE AIRE PROMETIDOS, mientras nuestro río sigue recibiendo permanentemente toneladas de contaminantes. 

Reclamamos a nuestras autoridades y a las Organizaciones Internacionales, que consideren esta situación como violatoria de Derechos Humanos fundamentales, de los habitantes de esta Región, y actúen en consecuencia. Defender el ambiente es defender la Vida y por ella la de las generaciones futuras.

SEGUIREMOS MARCHANDO Y GRITANDO
Por la VIDA, POR NUESTRO Planeta, Fuera BOTNIA UPM de la cuenca del RÍO URUGUAY.
ASAMBLEA CIUDADANA AMBIENTAL DE GUALEGUAYCHU
SAN JOSE DE GUALEGUAYCHÚ, MAYO 8, 2016.

La doce, algo que no se entiende.

Se calculan unas 600 personas
La desinformación, la información obsoleta y errónea ha llevado a la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú a este corral de ramas, y hoy 08/05/16 vivimos la 12ª Marcha al puente internacional General San Martín, los carteles siguen diciendo:

“NO A LAS PAPELERAS”, grueso error, NO SON PAPELERAS!!!

Y este no es un detalle menor, es fundamental tener en cuenta este detalle para comprender la irracional postura de algunos, informando erróneamente y en muchos casos adrede.

¿Porqué “No a las papeleras”, cuando NO son papeleras. ¡¡¡Simple!!!

Por qué servía el título: “NO A LAS PAPELERAS”

De esa manera, automáticamente podían asociar Valdivia y Pontevedra, Papeleras que habían hecho desastres ambientales en Chile y España, por falta de controles, por usar tecnología obsoleta y por blanquear con cloro elemental.

Arrancaron con un error, y la gente de buena fe de Gualeguaychú, compro el mensaje que le vendieron: “Me van a matar, me van a contaminar”, compararon UPM este monstruo mucho más grande con las Papeleras de Valdivia y Pontevedra, con tecnología obsoleta, volcando efluentes en una ría en vez de un río.

La gran diferencia, y eso no se lo dijeron a la gente, es que UPM usa tecnología de última generación, no blanquea con cloro elemental y es una de las empresas con los mayores controles ambientales en el mundo. Pero veamos que pasa del otro lado del río.

Estoy desde temprano informándome de esta movilización, escuchando políticos y técnicos al respecto de la contaminación que los asambleístas de Gualeguaychú afirman existe, no me sorprendió para nada escuchar la participación de los integrantes de la Unidad Popular de Uruguay, fundamentalmente la de Gonzalo Abella y Pablo Antoria, pero es bueno explicarle a la gente quienes son estos señores, así que dejo dos perlitas de su amplio collar de disparates.

Asamblea Regional - Los disparates de Pablo Antoria
16/03/08 - “nosotros tenemos un compañero ingeniero industrial que ha trabajado en Europa con la celulosa, dijo que se podían fabricar elementos explosivos con la celulosa, él sostiene por su conocimiento que en la planta de Huelva al sur de España, donde si se procesan elementos explosivos para el ejercito español, este hombre cree firmemente que en el ámbito militar están trabajando con Botnia”.

Argumento contundente!!!
20/12/08 - "Lo primero fue una preocupación muy simple, la gente venia de luna de miel y se retrataba sobre el Río Uruguay, pero si yo me retrato en la costanera de Gualeguaychú o en el Ñandubaysal sobre el Rio Uruguay lo que queda a mis espaldas es el monte nativo del lado Uruguay, si alguien arrasa el monte nativo pone torretas de vigilancia, alambrados de puas, tanques de productos químicos y una enorme chimenea, dificilmente alguien va a querer tener como recuerdo de la Luna de Miel a sus espaldas ese mounstro, ese mounstro gigante que es BOTNIA como recuerdo de Luna de Miel, osea que las preocupaciones de Gualeguaychú empezaron a ser muy concretas y muy paisajisticas, después empezaron a estudiar el tema de las Plantas de Celulosa".

Estos señores como decía, integrantes de la Unidad Popular, participan en nombre de una Asamblea del Callejón inexistente, insultando a cuanto gobernante uruguayo y argentino encuentran en su camino, mintiendo descaradamente, por eso es muy bueno recordar que todo comenzó con las falsas denuncias de Delia Villalba y Julia Cocaro, estas señoras cruzaron a Gualeguaychú a venderles este maldito conflicto, junto a otros como: Víctor Cardona, Lilian Melnik, la famila Borgoño, Oscar Vidal, Ricardo Carrere, por nombrar algunos de los más visibles, todos estos personajes fogonearon, aplaudieron y apadrinaron el piquete de Arroyo Verde.

Pero dejemos a esta gente con su juego mediático, lo que si me sorprendió fue escuchar a muchos participantes decir que hay que demostrar la contaminación y eso es muy bueno, escuchar decir algunos referentes como Osvaldo Fernández y Alfredo De Angeli ex-integrantes de la A.C.A.G. hoy ocupando puestos en el gobierno, que deben demostrar la contaminación, me sorprendió positivamente... pero me genero la siguiente pregunta, por supuesto obvia.

¿No era que tenían datos que demostraban la existencia de contaminación?

Parece que no. Escuchar que el equipamiento que compraron para realizar estos controles, lleva mucho tiempo, sin funcionar, que además esta cuestionado que estos equipos sean los adecuados y que la estación de monitoreo que estaba en el Ñandubaysal, no esta en funcionamiento, deja bien en claro que de esta forma será imposible que demuestren nada.

Deberían comprender de una santa vez que este es un tema técnico y no un tema de fe.

Pero veamos que hace Uruguay

Monitoreo de la calidad ambiental - Fray Bentos y el entorno
Consulta de valores de variables. La consulta de las variables medidas por las instituciones se puede realizar por rango de fechas, matrices y lugar de la toma de la muestra. Ubíquese sobre cada punto del mapa para obtener una descripción del lugar.

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Puntos de control DINAMA 

Puntos de control DINAMA - LATU - UPM

Puntos de Monitoreo que realiza el Comité Científico en el Río Uruguay

Control y Monitoreo UPM

Esta Comisión fue creada en el año 2007, a través de la Resolución Ministerial 113/2007) con el objetivo de dar seguimiento al desempeño ambiental de la planta de producción de pasta de celulosa blanqueada, terminal portuaria y zona franca UPM (ex Botnia) ubicada en el departamento de Río Negro.

La misma es convocada y presidida por el MVOTMA e integrada por otros organismos del Estado y actores de la comunidad local.

En Resumen
La única y verdadera solución es el control y monitoreo, cosa que Uruguay hace desde siempre, se realizaron estudios de línea de base entre los años 2005 - 2007, antes de que BOTNIA pusiera su primer ladrillo, y así poder evaluar la existencia o no del impacto ambiental. No fue por los reclamos piqueteros que Uruguay controla, controlamos porque somos los más interesados en proteger la calidad de vida de nuestra gente así como la de nuestros vecinos.

salute!!!

sábado, 8 de agosto de 2015

Avezados en manipluar

Ahora en Buenos Aires, como antes aquí.

Este miércoles, un olor desagradable invadió la ciudad de Buenos Aires y por más que se buscó su origen, no se pudo informar acerca de éste.

Se informó que Defensa Civil recorrió las calles; se revisaron cloacas y también hicieron mediciones del aire, descartando un escape de gas.

Un ambientalista avezado, histórico dentro de la Asamblea Ciudadana Ambiental comentó en su muro, minutos después, “¿no será Montes del Plata? Está exactamente en esa dirección del viento”.

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Son avezados en manipular. Por disparates como estos los piqueteros de Gualeguaychú perdieron el apoyo de la gente, no son creíbles y dejan muy mal parados a quienes en serio defienden el medioambiente cuando hacen afirmaciones erróneas.

Resulta que ahora los olores en Buenos Aires fueron generados por: ¿Montes del Plata?

¡¡¡Muchachos, no es necesario ser tan avezado para razonar!!!

1. Montes del Plata esta exactamente a 53km de Buenos Aires
Se puede confirmar esta información midiendo desde el Google Earth.


2. Los vientos en ese momento no eran del NE, "en ese momento eran del Noroeste"
El subsecretario de Emergencias de Capital Federal, Néstor Nicolás: "Había viento del noroeste, y eso coincide con la zona afectada. El olor ya no está en la ciudad y fue pasando hacia el cono urbano. Advertimos a las autoridades correspondientes para que estén alertas".

3. ¿De dondé vino el olor?
El olor ácido fue: "de la planta de la CEAMSE en la localidad de Boulogne", en el sur del Gran Buenos Aires, desde donde el humo llega a la ciudad impulsado por el viento.

Hay otros links que informan de esto. El CEAMSE esta al Noroeste de los lugares afectados por el olor, como se puede ver en la imagen previa.

"La vida es muy corta para lidiar con gente idiota"

sábado, 25 de julio de 2015

Catastrofismo II

Los transgénicos y el glifosato
Los últimos años del siglo XX fueron escenario de una revolución biotecnológica destinada a modificar, en forma irreversible, el mapa agropecuario y nutricional del mundo. Esta revolución se basó en la capacidad de leer los mapas genéticos de los seres vivos, y en el desarrollo de la ingeniería genética, por medio de la cual se pueden transferir genes, superando las barreras sexuales tanto de plantas como de animales.

Estas nuevas herramientas posibilitan la creación de los transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGM), denominándose genómica a la ciencia que los estudia. Se generan así, en laboratorio, nuevas plantas y animales, lo mismo que nuevos microorganismos (bacterias, levaduras, etcétera) con nuevas combinaciones de material genético, que buscan satisfacer mejor las necesidades humanas, haciendo más eficientes los procesos productivos agrícolas, así como los de las industrias alimenticia, farmacéutica y cosmética, entre otras posibilidades.

El uso agrícola de cada OGM, debe ser autorizado por la dependencia gubernamental correspondiente (en Uruguay el MGAP). En los últimos años acá se han autorizado varios “eventos”  en soja y maíz. La primera, la “soja RR” es tolerante a un herbicida, el glifosato, lo que permite eliminar toda la competencia vegetal del cultivo, sin dañarlo a este. En el segundo, el “maíz Bt”  es resistente a insectos lo que evita el daño de plagas del cultivo y las fumigaciones con insecticida para combatirlas. También se ha autorizado una soja que reúne ambas características (resistencia a herbicida y a insectos).

Algo de historia
Las modificaciones genéticas se dan espontáneamente en la naturaleza, pero desde hace unos 10 mil años, con el inicio de los procesos de domesticación de plantas y animales, la orientación de esas modificaciones progresivamente fueron determinadas por el ser humano, con el fin de satisfacer mejor sus necesidades, principalmente de alimentación y vestimenta, pero también de otros tipos como medicinales, habitacionales o militares.

Las herramientas desarrolladas con el fin de dirigir esos cambios genéticos, también sufrieron un proceso evolutivo. Cada etapa de este proceso requería de nuevos conocimientos, aumentando la complejidad técnica de los mismos, a la vez que se acortaba la duración temporal de cada una de ellas. 

Luego de muchos siglos en que el mejoramiento se basó en la simple observación visual, para elegir plantas o animales “superiores”, priorizando su reproducción por sobre la de los “inferiores”, se fueron incorporando nuevos conocimientos, los que desde hace unos 200 años empiezan a revestir carácter científico, lo que aceleró el proceso de mejora, quemando etapas en la medida que dicho carácter aumentaba.

Con la revolución informática, la velocidad y precisión de la mejora genética se multiplicó significativamente, llegando, a fines del siglo pasado e inicios del presente, al ya mencionado desarrollo de la genómica, nuevas herramientas biotecnológicas que no sustituyen pero sí complementan notablemente a la genética cuantitativa precedente, 

En resumen, las modificaciones genéticas en los seres vivos existen desde siempre en la naturaleza, pero el hombre ha desarrollado la capacidad de orientarlas en su beneficio. Más que el fenómeno en sí, lo que ha cambiado y con velocidad creciente, son las herramientas desarrolladas para dirigirlo. 

El contexto actual
Nada de lo que consumimos es natural, en el sentido de “intocado” por el hombre. Si este desapareciera de la faz de la tierra, prácticamente todos los organismos animales y vegetales de los que deriva su alimentación, desaparecerían con él, porque en el proceso de evolución y de modificaciones genéticas, han perdido su capacidad de sobrevivir como especies. En su estado “silvestre” muchos cereales y hortalizas –como el trigo o el tomate– son absolutamente improductivas y muchas veces tóxicas. Su versión actual no es la “natural”, sino el resultado de siglos de intervención humana orientada a su mejora.

En condiciones normales de producción, el rendimiento de los cultivos en el mundo llega en promedio solo al 25% de su capacidad potencial, es decir la que podría alcanzar en condiciones ideales. Esto se debe a que en la práctica, se trabaja en presencia de condiciones ambientales lejanas al óptimo. La mejora genética, incluyendo la transgénesis, busca no desaprovechar ese enorme potencial que ha generado por medio de la obtención de especies menos vulnerables a esos factores ambientales adversos, como son los suelos inadecuados, el estrés hídrico o térmico, las plagas y enfermedades, etcétera. 

El reto de alimentar a la creciente población mundial,  no puede basarse en la intensificación de la tecnología anterior a los OGM, aumentando el uso de fertilizantes y agroquímicos, por su efecto ambiental negativo. Con los OGM en cambio, se aumenta la eficiencia en la producción, alcanzando este objetivo esencial en paralelo con la disminución del uso de agroquímicos, es decir en forma ambientalmente más “amigable”.  

Al aumentar la eficiencia de todo el proceso, también los requerimientos de tierra y agua por unidad de producto disminuyen, lo que objetivamente es una muy buena noticia desde el punto de vista de la dotación global de recursos. Donde la legislación del país permite usar materiales transgénicos, el uso del equivalente no transgénico prácticamente desaparece. 

En 1960, para producir alimentos se dedicaban en el mundo 0,4 hectáreas por habitante, en 2015 se dedican menos de 0,2. El argumento “ambientalista” lo presenta como un descenso de las posibilidades productivas, cuando denota en realidad la duplicación de la eficiencia de la producción, que permite la mejor alimentación de la población mundial actual, cuyo número supera el total acumulado de habitantes que han existido en la historia de la humanidad.

Las plantas resultantes de cada evento transgénico son evaluadas exhaustivamente en relación con sus características agronómicas y nutricionales, y a sus posibles efectos sobre diferentes organismos, en particular el ser humano, para descartar problemas de toxicidad o de cualquier otro tipo. La generación de cada “evento” transgénico implica un altísimo nivel de conocimiento científico y costos de cientos o miles de millones de dólares, y por lo tanto es liderada por unas pocas grandes empresas transnacionales. Las mismas empresas que los crean, son las principales interesadas en que su utilización no genere ningún problema, porque si esto ocurriese, seguro las llevaría a la ruina.

Y el crecimiento es explosivo. En 1996, cuando empezaron a usarse en la agricultura, se sembraron en el mundo 1,7 millones de hectáreas con OGM; en 2014 se sembraron 181,5 millones de hectáreas. Diecinueve años de crecimiento continuo, en los que además de multiplicarse la superficie por más de 100, se multiplicaron los países por 4, y los productores son 18 millones, el 90 % de los cuales son pequeños productores (los perjudicados, según los detractores de los OGM).  Pero no se constató una sola muerte debida al consumo de transgénicos, como sí ocurrió por el consumo de los llamados alimentos “orgánicos” , que además son escasos y más caros.

El problema
Bosquejados el proceso y alguno de sus beneficios, surgen varias preguntas: si son tantas las ventajas, ¿por qué tanta oposición a su uso?; ¿por qué existen en muchos países leyes que prohíben o limitan el uso de los transgénicos?; ¿por qué cada evento debe tener una autorización oficial para su utilización?; ¿por qué, en definitiva, tanta gente se dedica a realizar anuncios catastrofistas sobre las consecuencias de su consumo?  

Al respecto dice la científica argentina María Antonia Muñoz de Malajovich : “Algunos productos y procesos que eran impensables hace treinta años entran en nuestra vida cotidiana sin que sus bases científicas y tecnológicas hayan penetrado en nuestra cultura, a través de una divulgación amplia que abarque también a todos los niveles del sistema educativo. No existe ninguna posibilidad de construir una sociedad moderna si sus integrantes ignoran los aspectos generales de la ciencia y la tecnología”.

Al temor a lo desconocido, inherente al ser humano (en España en el siglo XVII hubo gente que prefirió morir de hambre antes que comer papas, recién introducidas en Europa desde América), se suma el alarmismo catastrofista de burocracias con intereses creados, autoproclamados “centinelas de la salud y el ambiente” y el posicionamiento político principalmente de los partidos “verdes” de Europa occidental, donde los problemas alimentarios son casi inexistentes y la agricultura es poco más que una actividad de jardinería.

Pero además de la ignorancia, existe un rígido posicionamiento ideológico previo que propende a que los fundamentos para el control de esas empresas y sus productos no sean técnicos como deberían ser, sino políticos. Es la oposición ideológica a esas empresas dado su carácter capitalista y transnacional, la base de la argumentación posterior que pretende descalificarlas técnicamente, a las empresas y sus productos, por más que la realidad muestre lo contrario. 

El dogma sustituye al método, porque su naturaleza está contrapuesta al conocimiento científico. Y el dogma se sustenta en mentiras y medias verdades, en informes pretendidamente científicos, en experimentos diseñados para obtener un resultado predeterminado en función de los intereses del investigador. Porque no hay situación real ni argumento racional que haga flaquear la fe de los monjes de la transgenofobia.

Y el dogma se adorna con falsas dicotomías, enfrentando a los OGM con los “alimentos naturales” y “orgánicos” como si todos no lo fueran. Como si la naturaleza no fuera además pródiga en producción de sustancias tóxicas, como si no fueran naturales la sal y las grasas, componentes básicos de la “comida chatarra”.

Claro que en ciertas circunstancias se justifica la no utilización de OGM, como es el caso del cultivo del arroz en Uruguay, dado que un importante cliente como la Unión Europea no compra (por ahora) arroz transgénico, y la ganancia en el proceso productivo sería menor que la pérdida en la comercialización. Y nuestro país tiene, además, una muy estricta normativa, con las multas consiguientes, para todo productor que con el cultivo de un OGM o con el uso del glifosato, afecte intereses de terceros.

El etiquetado
Desde el 1/1/2015 está vigente para el departamento de Montevideo, un decreto de la Intendencia Municipal, que determina la obligación de que “los alimentos que han sido manipulados genéticamente o que contienen uno o más ingredientes provenientes de estos, que superen el 1% del total de componentes, deberán ser etiquetados”. La etiqueta debe incluir un triángulo amarillo con la letra T. La disposición, válida tanto para alimentos nacionales como importados, responde a una “iniciativa proveniente de la sociedad civil” y se encuentra en proceso de implementación.

El tema da para mucho más, pero no se puede de dejar de hacer algunos comentarios. En primer lugar: ¿qué fundamenta tanto la “iniciativa de la sociedad civil” y la aceptación por parte de la IMM que derivó en un decreto obligando a “denunciar”, por mínima que sea, la presencia de transgénicos en los alimentos, cuando no existe en el mundo un solo caso que pruebe el peligro de su consumo? Y téngase en cuenta que en el caso de los transgénicos, los consumidores son miles de millones de personas en todo el mundo.

¿Por qué los alimentos transgénicos y no los medicamentos transgénicos, que son tanto o más abundantes? Por ejemplo, toda la insulina producida en el mundo tiene componentes transgénicos, por lo que esa “sociedad civil” debería explicarle a los diabéticos de qué forma estaría velando por su salud cuando les advirtiera de que su uso es peligroso.

Y si de prevenir contra peligros (reales o imaginarios) se trata, más derecho tendríamos los alérgicos a que los alimentos que nos causan alergia fueran etiquetados con la “A”, o los celíacos, a que los que contuvieran gluten se etiquetaran con la “G”. Y se podría seguir con los ejemplos, pero la conclusión no cambiaría: más que equivocada y arbitraria, la disposición es ridícula. 

Por último, a los “implementadores” municipales no los espera una tarea sencilla. Son innumerables los productos derivados de la soja y el maíz (dentro de los nacionales, porque con los importados la lista se amplía) como los brotes, jugos, salsas y aceites de la primera, y la polenta y otras harinas, choclos, conservas y aceites del segundo, y un largo etcétera. ¿Y los procesos en los que intervienen microorganismos transgénicos, como en la industria láctea (quesos y yogures) o la cervecera? ¿Y los alimentos derivados de animales producidos con transgénicos, como carnes de vaca, de pollo o de cerdo, huevos, lácteos, etcétera? ¿Dónde se pone el límite entre lo que es y lo que no es transgénico?

El glifosato
Finalmente, el glifosato. Se trata de un herbicida no selectivo que se utiliza para eliminar hierbas y malezas. En agricultura, al eliminar la vegetación que compite con el cultivo a instalar, se genera un “barbecho químico” sobre el cual se puede sembrar, mediante el proceso llamado de “siembra directa” que evita el laboreo convencional con arados y rastras, disminuyendo costos, reduciendo los riesgos de erosión y mejorando la estructura física del suelo. En contacto con la tierra, el glifosato se inactiva al cabo de unas 6 horas, y se puede aplicar aunque la vegetación a eliminar esté siendo pastoreada por vacunos y ovinos. No existe ninguna prueba de que esa ingesta provoque efectos nocivos a esos animales, ni de los productos de estos a los humanos.

Como el uso del glifosato se ha difundido ligado a la siembra de transgénicos, ha sido igualmente “condenado”. Y ahora la OMS lo calificó como A2, lo que significa que es “probablemente cancerígeno”. Como no se conocen a ciencia cierta las causas últimas del cáncer, es muy difícil afirmar que algo no es potencialmente cancerígeno. 

Por consiguiente, el grupo A2 de “probablemente cancerígeno” incluye muchos alimentos y otras sustancias cuya inocuidad no se ha probado en forma fehaciente. Por ejemplo, agroquímicos como el glifosato o componentes de alimentos como la cafeína –que poseen el café, el té y el mate– y que según esa denominación también podrían provocar el cáncer, Pero se elimina el “probable” en los titulares de prensa, quedando el mensaje de “el glifosato es cancerígeno” sin mencionar a ninguna otra sustancia del mismo grupo. 

Además, en el caso del glifosato se conoce su fecha de creación. ¿Hay algún estudio que demuestre que la mortalidad por cáncer aumentó a partir de ese momento, como debería ocurrir si fuera efectivamente cancerígeno? Es de suponer que no, porque su difusión habría sido masiva, y no se ha dicho una palabra al respecto.

En definitiva
La expresión más gráfica del absurdo de la condena a los transgénicos, directos responsables de la gran mejora de la alimentación mundial, la dio un científico norteamericano que expresó: “los que se oponen al uso de los transgénicos deberían asumir las consecuencias de sus acciones, y definir quiénes son los mil millones de personas que morirían de hambre si los transgénicos se prohibieran en todo el mundo” .

El derrumbe de un paradigma impulsa la creación de otro que lo sustituya. Como las empresas que producen los OGM, obviamente ganan dinero haciéndolo, se las considera intrínsecamente perversas, llevando el absurdo al extremo de que dichas empresas basarían sus ganancias y consolidarían su liderazgo mundial produciendo alimentos que matan a la gente, en vez de alimentarla. 

Y como se trata de algo nuevo cuyo consumo despierta los consabidos temores “a lo desconocido”, se vuelve una nueva herramienta para la vieja práctica del catastrofismo atemorizante. Alcanzándose además tal grado de soberbia, que a todo el que plantea sus  discrepancias, irresponsablemente se lo acusa de asalariado de Monsanto, que entre sus costos tendría el de financiar a un ejército de mercenarios dispersos por el mundo.

Escrito en la primera semana de junio de 2015
Rodolfo M. Irigoyen
romairigoyen@gmail.com

(1) Se denomina “evento”  a un determinado proceso de transferencia de uno o más genes.
(2) Por la incorporación de genes del Bacilo turingiensis, un insecticida natural que se encuentra en los suelos. 
(3) Lo que se viene logrando con mucho éxito en las dos últimas décadas (ver 1ª parte de este trabajo)
(4) Por ejemplo, antes de la existencia del Bt, el maíz requería de varias aplicaciones de insecticida durante el ciclo del cultivo, para  controlar las larvas de lepidópteros.
(5) En 2011, en Europa murieron decenas de personas y más de mil resultaron intoxicadas por alimentos orgánicos contaminados con E. coli, bacteria presente en fertilizantes de origen animal, como el estiércol, que son los únicos que este tipo de producción permite.
(6) “Biotecnología” Universidad de Quilmes, Argentina, 2006
(7) Citado por Walter Beathgen en “El agro en los tiempos que vienen” Seragro/El País/IICA 2012

domingo, 19 de julio de 2015

Catastrofismo I

Una de las acepciones del término “catastrofismo” es la “Actitud de quien, exagerando con fines generalmente intimidatorios, denuncia o pronostica gravísimos males”. Pero la exageración puede no tener fines intimidatorios, y ser más bien producto de un posicionamiento ideológico que genera actitudes dogmáticas de aceptación o rechazo a cualquier evento que coincida o no con el marco ideológico de partida. Se confunde temor con educación, y se usa el primero a falta de la segunda. Dicen que es más fácil atemorizar a una multitud que a un individuo, por lo que la actitud catastrofista encuentra en la sociedad un campo fértil en el cual echar raíces.

El avance tecnológico, con sus comunicaciones instantáneas y globalizadas, y las nuevas herramientas estadísticas, han ampliado enormemente las capacidades de predicción en muchos campos –económico, climático, tecnológico, demográfico– a la vez que universalizan el acceso a esas predicciones a través de los medios masivos y las redes sociales. Y al masificarse, el anuncio catastrofista se vuelve certeza, y de ahí en más, no deja de retroalimentarse.

A continuación revisaremos algunos ejemplos de lo anterior.

El cambio climático

El clima se ha generado y evolucionado en paralelo con la creación y evolución de nuestro planeta, iniciada hace unos cuatro mil quinientos millones de años. O sea que lo permanente es el cambio. Pero en las últimas décadas la expresión “cambio climático” se ha popularizado haciendo referencia a cambios en plazos mucho más cortos y originados en la actividad del hombre, más allá de los cambios permanentes que son derivados, en última instancia, de la evolución de las manchas solares.

El gran desarrollo de las actividades industriales, agrícolas, de los transportes, etcétera, ha aumentado  exponencialmente las emisiones a la atmósfera de los llamados “gases de efecto invernadero” entre los que se destaca el anhídrido carbónico (CO2). Estos gases son los responsables del calentamiento global del planeta que se estaría constatando, con innumerables efectos sobre el clima y en consecuencia sobre el presente y futuro de todas las formas de vida terrestres.

Planteado el problema de la forma más sucinta posible, lo que está en discusión es la verdadera importancia del origen antropomórfico, es decir generado por la acción humana, de los cambios climáticos observados.  

La primera aclaración a efectuar, es la de que no se debe confundir “clima” con “estado del tiempo”. La definición del clima de una región requiere el estudio de la evolución de una serie de variables (temperatura, humedad, precipitaciones, etcétera) durante un tiempo relativamente largo, del orden de los 30 años, mientras que el estado del tiempo hace referencia al momento de que se trate. Por lo tanto no se debe atribuir al cambio climático cualquier anomalía coyuntural, como un día muy frío o caluroso para esa época del año, o como un otoño caluroso o un invierno “adelantado”.

Otra cuestión que se presta a confusiones es la de la mayor ocurrencia de “eventos extremos”. Se afirma que esta es otra faceta del cambio climático, asociada al aumento global de la temperatura terrestre. No se toma en cuenta que en la actualidad, a diario nos enteramos de cuanto fenómeno “extremo” ocurre en el planeta, como ser inundaciones, sequías, nevadas, ciclones, etcétera, confundiéndose el mayor conocimiento del fenómeno, y del número de sus víctimas, con la frecuencia de su ocurrencia real. Hace poco tiempo, se publicaron los siete fenómenos climáticos más extremos ocurridos en Uruguay durante el siglo XX, y el último habían sido las inundaciones de 1959, es decir todos anteriores al “cambio climático” de las últimas dos o tres décadas.

Otra confusión cada vez más frecuente es la de atribuirle a la acción del hombre la ocurrencia de fenómenos de índole geológica, como terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas y otras, que son en realidad resultado de movimientos tectónicos de millones de años de gestación. Decir que “el planeta está cansado de nosotros” cuando ocurre un fenómeno de esta naturaleza, es un disparate total, pero que tiene cada vez más adeptos. Sin duda que el nivel de información actual, con difusión global y en tiempo real, genera la impresión de que esos fenómenos son ahora más frecuentes, y de ahí a vincularlos con el cambio climático, es un paso, dado el bombardeo de “pruebas” de la existencia del mismo.

La mejor forma de predecir el futuro es analizando el pasado. Sin embargo, a los anuncios catastrofistas de las últimas dos o tres décadas, no se los hace pasar por el tamiz de una evaluación seria de lo realmente ocurrido. Para muestra, dos botones. Se anunciaba que el aumento de la temperatura media, que en los últimos 20 o 30 años iba a ser de dos grados, traería como consecuencia la desaparición de los hielos polares, y debido a la elevación del nivel de los océanos, la inundación de ciudades y zonas costeras, la desaparición de numerosas islas, etcétera. 

Pero los efectos reales han sido mucho menores, y la temperatura media del mundo, en el siglo XX, aumentó 0,6 grados, nivel de altibajos permanentes a lo largo de la historia. Pero no se cuestiona la base de la predicción, sino que se la pospone en el tiempo, se dejó de hablar de “a fin de siglo XX” y se pasó a “en el 2050”. Y los próximos 20 años, siguen siendo los próximos 20 años. 

También hace pocos años, estábamos seriamente amenazados por el “agujero de ozono” particularmente en el hemisferio sur, donde su crecimiento era imparable como consecuencia de las emisiones de compuestos gaseosos que se utilizan como refrigerantes. La consecuencia iba a ser la pérdida de la defensa que la capa de ozono nos brinda contra las radiaciones solares ultravioletas. Actualmente el tema ha perdido vigencia existiendo algunos informes, poco publicitados, en el sentido de que el famoso agujero ha desaparecido, por recuperación de los niveles de ozono antes perdidos. 

O sea que el tema del cambio climático es discutible, no respecto a su existencia, sino en relación a la importancia de la participación de la actividad humana en su génesis, aunque exista una nutrida burocracia internacional interesada en darlo por sentado. Se hacen nuevos y catastróficos anuncios, sin corroborar si se cumplieron los que en el mismo sentido se hicieron en el pasado, y la voz de los “expertos” logra un eco amplificado a nivel social.

El señor o la señora que en tono trascendente anuncia su preocupación por “la salud del planeta”, mejor haría en dedicarse a hacer cosas concretas, que están a su alcance, como ser cuidar la salud de su cuadra. Porque suele ocurrir que se trate de la misma persona que saca al perro a hacer sus necesidades en la puerta del vecino, sin tomar las elementales medidas correctivas, o la que despilfarra envases y bolsas de plástico o las tira por la ventana del auto. Una grave contaminación de la atmósfera la produce la quema de cubiertas, sin embargo es la medida con la que se llama la atención en reclamos por “causas justas”. Y no le preocupa al que las quema para el corte de la calle, ni al periodista que lo entrevista para difundir la supuesta justicia del reclamo.

La enumeración de las fuentes de contaminación sería interminable, pero una que no queremos pasar por alto en este medio de prensa, es la de la contaminación debida al mal uso de  los envases de agroquímicos. Es evidente la falta de conciencia ambiental de muchos usuarios que los tiran sin tomar ninguna medida para disminuir su acción contaminante como la de impedir cualquier uso alternativo futuro, el lavado, etcétera. 

También hay serias  carencias en la acción oficial, principalmente en la educación para la toma de conciencia del problema, como la creación de depósitos y opciones de reciclado para el correcto tratamiento de esos envases, cuyos contenidos originales son imprescindibles en la moderna producción agropecuaria.

El problema del hambre en el mundo 

Otra expresión de posicionamientos “políticamente correctos” consiste en la denuncia de los inaceptables niveles de hambre que persisten en el mundo. Y como uno de los principales orígenes del problema, se menciona a la injusta distribución del ingreso a nivel global.

Sin pretender menguar en nada la dimensión trágica del hecho de que sigan existiendo en el mundo cerca de mil millones de personas que no cubren sus necesidades mínimas de alimentación, es conveniente contextualizar correctamente el problema para no caer en diagnósticos equivocados que tienden a perpetuarlo en lugar de solucionarlo.

El anuncio catastrofista suele expresarse más o menos en esta forma: “mucho crecimiento, mucho desarrollo tecnológico, pero el número de hambrientos no disminuye”. O de esta otra: “con lo que se tira en el mundo desarrollado, se podría alimentar a todos los hambrientos” y otras, asociadas a procesos históricos, o vinculando obesidad y desnutrición, etcétera.

Todas verdades, pero verdades a medias, que son muy semejantes a las mentiras que consisten en ocultar la mitad de la realidad. El siguiente cuadro, elaborado en base a información del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, muestra que si bien es cierto que persiste un número impresionante de gente con hambre, no lo es menos el hecho de que aumenta en forma más que proporcional la cantidad de gente que cubre satisfactoriamente sus niveles nutricionales.



En solo 20 años la situación cambió radicalmente, y en sentido positivo. Porque la población “con hambre” no se mantiene permanente sino que disminuyó un 15 %, pero, lo que es más importante, la población “sin hambre” aumentó un 42 %. Esta es la verdadera medida del crecimiento y del desarrollo tecnológico: con una población que crece aceleradamente, el número de bien nutridos crece no solo en términos absolutos (2 mil millones más de “sin hambre” en los últimos 20 años) sino también en términos relativos a los “con hambre”. Porque en una población 32 % mayor, los primeros crecen un 42 % mientras los segundos no solo no crecen, sino que incluso disminuyen un 15 %.

Los mayores niveles de desnutrición se constatan en Asia, pero también allí se dan las disminuciones más rápidas. Los mayores problemas persisten en el África subsahariana, región cuya “solución” se reclama a través de la redistribución del ingreso desde los países más ricos, donde el aumento del despilfarro y la obesidad son problemas crecientes. 

De nuevo se pasa por alto algo fundamental. A los países africanos solo llega una proporción muy baja (del orden del 20 %) de las donaciones y créditos con fines productivos, disponibles para ellos en “el mundo desarrollado”. Y la causa de este escaso acceso a recursos disponibles se debe a que estos países no cumplen con las mínimas exigencias de transparencia y correcta utilización de esos recursos, que se exigen, con toda lógica, para su otorgamiento. 

En la situación actual y más aún en la pasada, las donaciones más que solucionar problemas, han enriquecido a dictaduras y gobiernos corruptos. El problema es mucho más complejo, con raíces en lo cultural, lo étnico y lo educativo, de resolución básicamente interna, pero que implican largos procesos de desarrollo. 

Para salir del pozo lo primero es dejar de cavar. Son los propios países pobres los que tienen que crear las mínimas condiciones para poder potenciar sus incipientes procesos de desarrollo, lo que no se consigue por medio de la victimización histórica, que no soluciona ningún problema. Problemas que son mucho más del ámbito interno y regional, que derivados de su vinculación con el mundo desarrollado. Porque la ayuda está y seguirá estando disponible. Y que los países ricos vean cómo solucionan sus problemas internos de obesidad y consumismo.

Escrito en la segunda semana de mayo de 2015
Rodolfo M. Irigoyen
romairigoyen@gmail.com

domingo, 28 de junio de 2015

Orson vive y lucha

Gráfico de escalas geológicas donde se comprueba que nunca existió en la historia de la Tierra alguna relación entre CO2 y temperaturas globales.

Las personas tienen tendencia a creer en lo que está escrito en los diarios, lo que escucha en la radio y ve en la TV. La población es como un enorme rebaño de corderos que algunos comparan a uno que está siendo conducido al matadero –liderado por el carnero jefe del rebaño, que también ignora el destino que él y su rebaño correrán. La excepción a esta regla, según varios autores, son los carneros jefes de las grandes potencias que saben perfectamente el destino de su rebaño, pero a ellos se les ha prometido impunidad y seguridad en la manada de lobos que son sus jefes.

La gente cree que los científicos son personas sabias y bondadosas que viven buscando descubrimientos para que la sociedad viva mejor. Esa imagen corresponde a la historia pasada. Hoy existen cada vez menos científicos de esa clase, y proliferan los que viven de los subsidios de fundaciones y gobiernos para investigar cualquier cosa con valor político para ser usados en la promoción de sus agendas geopolíticas. Se trata de eso: GEOPOLÍTICA. La dominación de la generación de energía y la producción de recursos naturales por parte de una pequeña elite de alucinados, que se creen iluminados por un mandato divino…

Los científicos manipularán datos y ocultarán otros hasta conseguir obtener resultados que se adecuen a las agendas de sus financistas y favorecedores. Dicen que, después de todo, quien pone el dinero tiene el derecho a exigir los resultados que les convienen. Dicen que la industria tabacalera hizo ese mismo tipo de fraude hace unas décadas, de manera que no vemos por qué quienes quieren convertirse en dueños del mundo, no hagan lo mismo con los estudios que apoyan al gigantesco fraude del calentamiento global y el cambio climático supuestamente causado por el hombre.

Algo similar sucedió a principios de los años 60, cuando unos pocos estudios científicos terminaron por convertir en afirmación absoluta que la grasa animal era la causa fundamental de la aterosclerosis. Gran coincidencia que en ese momento empezara a fabricarse el viejo y querido Shortening, una especie de margarina vegetal para freír.

Hoy en día —50 años después— ya muchos médicos y nutricionistas recomiendan la ingesta de grasa animal e, incluso, prohíben el uso de margarinas vegetales de ese tipo.

El 30 de octubre de 1938, Orson Welles (1915-1985) y el Teatro Mercury, bajo el sello de la CBS, adaptaron el clásico La guerra de los mundos, novela de ciencia ficción de H.G. Wells, a un guion de radio.

Orson Welles había adquirido cierto prestigio dramatizando algunas obras como Los miserables en programas de radio, de modo que en julio de 1938 el Columbia Broadcasting System (CBS) le ofreció realizar un programa semanal en la cadena dramatizando obras. En la emisión de La guerra de los mundos Welles interpretaba al profesor Pierson, el científico que explicaba lo ocurrido, mientras que también participaba un actor imitando al periodista Carl Philips. La emisión empezaba así: 

Señoras y señores, les presentamos el último boletín de Intercontinental Radio News. Desde Toronto, el profesor Morse de la Universidad de McGill informa que ha observado un total de tres explosiones del planeta Marte entre las 7:45P.M. y las 9:20P.M.

Inmediatamente pasaban a la banda de música supuestamente desde el Hotel Park Plaza, y periódicamente la interrumpían para informar de la ficticia invasión marciana. Una de las intervenciones del personaje Carl Philips desde Grovers Mill, Nueva Jersey, era:

Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado... ¡Espera un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien... o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos... ¿Son ojos? Puede que sean una cara. Puede que sea...

Los oyentes que sintonizaron la emisión y no escucharon la introducción pensaron que se trataba de una emisión real de noticias, lo cual provocó el pánico en las calles de Nueva York y Nueva Jersey (donde supuestamente se habrían originado los informes). 

La histeria colectiva demostró el poder de los medios de comunicación de masas, y este curioso episodio también catapultó a la cima la carrera de Welles.

El programa duró casi 59 minutos. Los primeros cuarenta correspondieron al falso noticiario, que terminaba con el locutor en la azotea de la CBS falleciendo a causa de los gases y seguía con la narración en tercera persona del profesor Pierson, que describía la muerte de los invasores.

¿Cuántos se suicidaron?
¿Cuántos hoy repiten el disparatorio colectivo, sin ponerse un minuto a pensar?

Cualquier similitud con la realidad, es exactamente la realidad que hoy vivimos.

El maldito pronóstico del Cambio Climático, el temor, el miedo, los cucos, no hacen más que paralizar a la gente; la forma de combatir esto es el conocimiento, camino largo si los hay.

¡Pero el más seguro!

domingo, 26 de abril de 2015

Un sonrojo

Mientras la blanca doncella en el cielo viaja libre de culpa, el hermoso rojo de su imagen carga con las culpas de una Pompeya en ruinas. Por alinearse a otros, se le castigó al ostracismo y a ser uno más de los malvados del cosmos.

Las falacias de ruinas, pestes y malos pronósticos no hicieron más que dejarlo lejos, muy lejos de disfrutar de su grandeza; su nombre de guerra no fue suficiente para que el tiempo lo respetara y, cual navegante errante, siguió con sus coplas, alineándose con sus pares mientras el brillo de otros postergaban sus méritos.

El pasado lo condicionaba, su existencia no era más que un pronóstico de muerte y sangre, algunos habían decidido por él que su color era terrible, alineado y justificando quizás, en su pensar, qué tantas cosas sin sentido.

Las noches claras y blancas eran un puñal en su pecho para lograr trascender, mas no pereció en su intento, ser uno más en ese maravilloso ordenamiento era casi una obsesión para quien vive a la sombra de lo que otros creen.

Mucho tiempo pasó, y algunos comenzaron a dejar de ser cegados por el brillo de cosas tan cercanas y decidieron dar un paso más, saltar a descubrir nuevos colores. Aquellos viejos tiempos se ven reconfortados hoy al ver con qué altura y entereza sigue tan campante, en línea con quienes por años lo acompañaron a la sombra de esa luz blanca brillante que todo postergaba; tiempos de miradas profundas al detalle reflotaron la inmensidad de su silueta, quizás aburridos de la cotidiana visión de un cielo dominado por la doncella, quizás tratando de ver nuevas cosas, no lo sé.

Me sonrojo, pienso en aquellos viejos observadores del cielo muchos años atrás cuando querían ver nuevos colores en el cielo y me gustaría decirles que hoy me sonrojo, simplemente, me sonrojo.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Cortita como patada de chancho

Explicar lo que lograron estos gobiernos de FA sería imposible de expresar en pocas palabras; muchos comprenderían, otros no, y otros dirían que lo realizado fue un desastre. Cualquiera sean las opiniones, lo importante es que en estos gobiernos de izquierda nos pudimos expresar, cosa no menor.

Quienes no estuvieron de acuerdo, pudieron decir su pensar; quienes somos seguidores del gobierno, también pudimos decir nuestras diferencias e incluso, discrepar con la falta de profundización de los cambios o la velocidad en los mismos.

Pero, llegan momentos de definir cosas electoralmente, no hay mucho tiempo y es importante tener claro los riesgos que se asumen cuando nos quedamos al costado de la ruta, esperando que llegue una elegante limosina, o como dice el paisano, mirando la fiambrera, el momento es hoy, podemos desandar el camino o subirnos a la ruta a empujar el carro viejo.

No es poca cosa lo que se logró, pero somos muy críticos y sabemos que falta muchísimo. Aplaudo los logros, pero no me gusta para nada la cantidad de cosas pendientes, ¿eso me lleva a pensar que hay que tirar todo por la borda? NO.

Comprendo y comprenderé la posición de la gente si no nos vota, incluso la de mis compañeros o amigos de ruta, pero considero importante en estos momentos que aquellos que quieren realmente profundizar los cambios, que quieren seguir avanzando, salgan a militar por el FA, todos sus sectores, con o sin diferencias, bajo esta colcha de retazos de los más modestos.

Muchos siguen coqueteando con sus cargos al parlamento sin ver lo que se juega en estas elecciones que es seguir gobernando para cambiar.

Quienes somos frentistas, queremos avanzar y que el país logre cambios sustanciales, quienes integramos el FA, consideramos que esta es la herramienta para realizar esto, por eso creo que es fundamental en estos pocos días que quedan para las elecciones, militar cada minuto para lograr el tercer gobierno del FA.

Si se sienten parte del Frente Amplio, entonces a defender lo que ya es patrimonio común y si no es así, respeten lo que estamos haciendo y crucen la calle para militar en otros lugares, seguro serán bienvenidos!!!

domingo, 22 de junio de 2014

Por una solución sensata y efectiva

Documento crítico advierte contra el regreso a La Haya por la papelera

Un comunicado calificó la decisión del Gobierno como "inoportuna, limitada y equívoca".
La decisión del gobierno nacional de volver a recurrir a la Corte Internacional de La Haya para litigar con Uruguay, que autorizó el aumento de la producción de la pastera UPM (ex Botnia) en Fray Bentos ya tiene resistencia. Ayer diez dirigentes e investigadores, ligados al radicalismo y al Frente Amplio UNEN, calificaron la medida como "inoportuna, limitada y equívoca" a través de un comunicado.

El documento, que lleva la firma de Dante Caputo, ex canciller durante la presidencia de Alfonsín; Roberto García Moriatán, vicecanciller de De la Rúa; Jesús Rodríguez, el periodista Roberto Guareschi y los investigadores Roberto Russell, Beatriz Sarlo, Juan Gabriel Tokatlian y Vicente Palermo, rechazaron los dichos del canciller Héctor Timerman, quien había sentenciado que las negociaciones entre ambas partes ya "están agotadas".
Fuente: ICI-Forestal


ARGENTINA-URUGUAY Y LA CUESTIÓN DE LA PASTERA: POR UNA SOLUCIÓN SENSATA Y EFECTIVA

Dante Caputo, Roberto García Moritán, Roberto Guareschi, Federico Merke, Vicente Palermo, Carlos Perez Llana, Jesús Rodríguez, Roberto Russell, Beatriz Sarlo, Juan Gabriel Tokatlian


La Argentina ha decidido volver a llevar el litigio con Uruguay en torno a la pastera UPM (ex Botnia) a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que emitió un fallo sobre el tema en 2010. En esta oportunidad, la Argentina anunció que va a "revaluar todas las políticas de relacionamiento bilateral" (Comunicado de la Cancillería) con su vecino. Eso, a su turno, como reflejo de que las instancias de diálogo entre ambas partes ya "están agotadas", en palabras del Canciller Héctor Timerman. Por último, según el Ministro de Relaciones Exteriores argentino "el problema es político".

La decisión argentina de recurrir otra vez a la CIJ puede interpretarse como un ejemplo de validar el papel del derecho en los asuntos internacionales. Sin embargo, esta perspectiva es inoportuna, limitada y equívoca en este caso.

Es inoportuna pues se da en un contexto regional marcado por renovadas tensiones que pueden afectar los avances asociativos, en particular, en América del Sur. Y también lo es cuando la Argentina afronta muy delicados desafíos externos que demandan un claro orden de prioridades y una ampliación de los apoyos internos y regionales.

La limitación obedece a varios aspectos. Por un lado, y dado que se reconoce que el "problema es político" es paradójico que no se exploren distintos mecanismos de negociación sobre el tema. La negociación existe para tramitar cuestiones intrincadas, no significa concesión y exige mucha paciencia. Por otro lado, resulta sorprendente que se opte por una vía que puede ser muy dilatoria y termine en un tipo de fallo semejante al del pasado. Si esto ocurriese ya no se podrá decir que el fallo de la Corte es salomónico--como de algún modo lo fue en 2010--y se producirá un sentimiento de derrota innecesaria. Por último, es llamativo que se vuelva a solicitar el recurso a la CIJ de manera unilateral; algo que naturalmente le agrega, del otro lado del Río de la Plata, más malestar a la contra-parte. Uruguay ha tenido una tradición de respeto a las normas internacionales. En ese contexto, la negociación y el compromiso entre ambos países, y a pesar de las reales diferencias, debería ser posible.

El equívoco también tiene varias dimensiones. Por una parte, no se justifica la invocación al derecho como una forma de chantaje; esto es, no es pertinente que con la vuelta a la Corte se proclame que ahora se revisarán "todas las políticas de relacionamiento bilateral" y con ello se sugiera, a su turno, potenciales represalias contra Uruguay. Por otra parte, es inquietante que no se pueda "politizar", en el mejor sentido del término, una cuestión en la que está involucrado posiblemente el gobierno uruguayo más próximo a la Argentina en lustros: ¿realmente se quiere una relación inamistosa con Uruguay? Por último, es cuestionable continuar reivindicando, presuntamente, la sensibilidad ambiental internacional del país mediante este tipo de acción cuando en el terreno doméstico los avances en materia ambiental siguen siendo bastante magros: la consistencia fortalecería nuestra posición; la inconsistencia nos seguirá debilitando. Ahora bien, quizás la compleja circunstancia actual es, en realidad, propicia para hacer una sociedad ambiental sostenible con Uruguay con un horizonte de largo plazo; no solo para compartir políticas de protección ambiental sino para elevar la capacidad negociadora individual y conjunta frente a otros actores.

En consecuencia, sería conveniente atenerse al fallo ya emitido, abrir caminos de negociación y hallar una solución política que fortalezca los intereses nacionales. A esta altura de las relaciones argentino-uruguayas es inconcebible que se piense que el tiempo del diálogo está agotado; por el contrario, es el momento de un reforzado impulso a una solución bilateral sensata y efectiva.

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